Víctima de una doble ineptitud, todo lo que veo me hiere, pero me repruebo permanentemente no mirar lo suficiente. Claude Lévi-Strauss
martes, 26 de marzo de 2013
RECETA PARA EL LAVADO DE LA PALABRAS SUCIAS
Remoje la palabra malsonante en lejía.
Tras dos días de remojo, tender al sol del mediodía.
Algunas palabras cuando se exponen al sol
Adquieren consistencia de certezas. Por ejemplo la palabra vida.
Hay otras, y la palabra amor es uno de ellos,
Que se han ensuciado por el uso, que recomienda restregar y golpear con insistencia contra la piedra, luego se enjuaga con agua corriente.
Son pocas las que resisten este tipo de atención, pero hay algunas.
Dicen que la sal y limón quitan las manchas difíciles, pero nada.
Cualquier intento de lavar la piedad ha sido siempre vano.
Ahora nunca he visto una palabra tan sucia como pérdida.
La Pérdida y la muerte en la medida que se exhiben
liberan un líquido corrosivo, que lleva el nombre de amargura, que es capaz de vaciar la fuerza vital del lenguaje.
En este caso, el Consejo es mantenerlos siempre en remojo en un suavizante de buena calidad.
Ahora, si lo que quieres es sólo aliviar las palabras de uso cotidiano, simplemente puede utilizar detergente en polvo de lavandería y lavadora.
En este caso, el peligro es mezclar palabras que desmanchen
Y que se contacten entre sí.
Culpa, por ejemplo, culpa puede manchar todo lo que es y siempre debe estar dirigido por sí mismo.
Otra mezcla poco recomendable es amistad y deseo, deseo, es una palabra intensa, casi agresiva, puede, que no es inevitable, puede desgarrar la fuerza delicada de la palabra amistad.
La palabra fuerza cae bien en cualquier mezcla.
Otro cuidado importante: no deben lavarse demasiadas palabras
bajo el riesgo de perder el sentido.
La suciedad diaria, cuando no es excesiva,
produce un aceite que da fuerza a los sonidos.
Muy importante en el arte de las palabras
Es saber reconocer una palabra limpia.
Conviva con las palabras durante unos días.
Deje que funda con sus gestos, que paseen
por expresión de sus sentidos. En la noche, deje que se acuesten, no a su lado, pero sobresu cuerpo.
Mientras duermes, la palabra, sembrada en tu carne,
prolifera a lo largo de sus posibilidades.
Si usted puede apoyar esta convivencia hasta más no poder
Y notar su presencia, entonces usted tendrá una palabra limpia.
Una palabra limpia es una palabra posible.
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